Roban el collar más fastuoso de Egipto:
Roban el collar más fastuoso de Egipto: la gargantilla de 673 diamantes de la Reina Nazli valorada en casi 5 millones
Sustrajeron el ejemplar del Museo de Artes Aplicadas de Viena; se trata de una de las piezas más impresionantes de la madre del rey Faruk. Está estimada en más de cinco millones Sus vidas fueron un cuento de hadas que terminó prácticamente en tragedia. No le falto razón al rey Faruk de Egipto cuando en 1952 predijo que la época dorada de las monarquías se acabaría ya que "pronto quedarán cinco reyes: los cuatro de la baraja y la reina de Inglaterra". Él mismo había sido una de las víctimas cuando tuvo que exiliarse en la Roma de la Dolce Vita debido al gobierno de Nasser.
Laura Escanes ya mismo mas colecdción
La familia real de Egipto está de actualidad
porque el pasado 27 de agosto robaron del Museo de Artes Aplicadas de Viena (MAK) la fabulosa gargantilla de diseño Art Déco en platino engarzada con 673 diamantes de diferentes tallas con un peso de más de 200 quilates. Esta pieza exclusiva de Van Cleef & Arpels perteneció a la reina Nazli, madre de Faruk, que a raíz de su matrimonio con el rey Fuad I se convirtió en la primera monarca consorte del Egipto moderno después de que el país consiguiera una primera independencia en 1922. La joya la lució la monarca el día que se casó su hija, la princesa Fawzia con el futuro Sha de Persia en 1939. Junto a ese encargo a los emblemáticos joyeros hubo otro, una enorme tiara de más de 700 diamantes. En la última subasta en Sotheby's en 2014 la gargantilla alcanzó los 4,3 millones de dólares. Nacida en Alejandría en 1894, Nazli Abdel Rehim Sabry creció rodeada de privilegios ya que su familia pertenecía a la aristocracia franco-turca. Recibió una exquisita educación en el Lycée de la Mère de Dieu en El Cairo y después en Notre Dame de Sion en Alejandría. Pero cuando su madre falleció cuando tenía 21 años, su padre la envió a París, donde estuvo dos años. A su regreso al país de los faraones, su progenitor volvió a controlar su destino obligándola a casarse con Khalil Sabri, un primo turco del que se separó once meses después del enlace. Triste y abatida porque sentía que no gozaba de plena libertad buscó la protección de Safiya Zaghloul, que era íntima amiga de su madre y esposa del ex primer ministro de Egipto, Saad Zaghloul, tuvo que exiliarse en 1919 debido a la revolución junto a su sobrino Saeed Zaghloul, que había tenido un romance con Nazli. Ese mismo año conoció en la ópera al sultán Ahmed Fouad, que quedó impresionado por su deslumbrante belleza. Solo pasaron 12 días hasta que se casaron en una ceremonia de ensueño en el Palacio de Bustan en El Cairo. En vez de mudarse al palacio real, los recién casados se instalaron en el haramlek del Palacio Azafrán de Abbasiya, donde había nacido Ahmed Fouad y que pronto se convertiría en una jaula de oro para la joven, a quien su esposo doblaba la edad. La gran prioridad del sultán era tener un heredero varón, por lo que presionó a su mujer para que sus deseos se convirtieran en realidad o, de lo contrario, quedaría relegada al harén. Afortunadamente su primer alumbramiento fue un niño, al que llamaron Faruk (1920). Posteriormente nacieron sus hermanas Fawzia (1921), Faiza (1923), Faiga (1926) y Fathiya (1930).
MALTRATADA
La vida en palacio no era tan ideal como cabía pensar ya que una vez convertido en rey, Fuad ejerció sobre ella un machismo desmesurado ya que la mantenía encerrada en su suite, solo podía ver a su hijo una hora al día, apenas acudía a eventos públicos y se rumoreó que era maltratada. La desgracia se adueñó de la familia cuando el monarca falleció en 1936, por lo que le sucedió en el trono Faruk, de tan solo 16 años. Convertida en reina madre, Nazli saboreó algo más libertad hasta el punto que volvió a casarse en 1942 con Ahmed Hassanein Pasha, jefe del Gabinete Real. Cuatro años después quedó viuda al perecer su esposo en un accidente de coche.
EMPARENTADA CON EL SHA DE PERSIA
Entre ambos fallecimientos, Nazli también tuvo que soportar el enlace en 1939 de su hija Fawzia, una de las mujeres más hermosas de la época, con Mohammad Reza Pahlavi, heredero al trono iraní. La reina madre consideraba que la monarquía egipcia era mucho más rica y con gran reconocimiento internacional que la dinastía Pahlavi. El nuevo matrimonio tuvo una hija, la princesa Shahnaz, cuyo nacimiento agravó el estado de salud de Fawzia, aquejada de una profunda depresión ya que no estaba enamorada de su esposo y vivía las restricciones típicas de la época por ser mujer. Por ello, cuando al rey Faruk le llegaron rumores de la mala salud de su hermana lo organizó todo para que volviera a Egipto y finalmente, llegó el divorcio en 1948, por el que la princesa pagó un alto precio ya que la pequeña se quedó bajo la custodia paterna. Dos años antes, la reina Nazli viajó con sus hijas Faika y Fathia para recibir tratamiento en Suiza y Francia debido a sus problemas de riñón. Lo que parecía un viaje médico en realidad fue una huida en toda regla porque la reina madre, cansada de la monarquía de su país, se llevó todas sus joyas, especialmente la gargantilla y la diadema anteriormente mencionadas, una fortuna en metálico y los documentos reales que acreditaban ser poseedora de un sinfín de tierras y propiedades heredadas de su abuelo turco Sherif Pasha, quien había sido Ministro de Asuntos Exteriores en la primera mitad del siglo XIX. El siguiente paso de la reina Nazli fue mudarse a Estados Unidos, donde fie intervenida en tres ocasiones en la clínica Mayo por su insuficiencia crónica de riñón. Posteriormente adquirió una gran mansión en Beverly Hills donde agasajaba con fiestas deslumbrantes a las grandes luminarias del momento. La vida idílica empezó a decaer cuando la princesa Fathia, de tradición musulmana, quería casarse con Riad Ghali, de origen católico, lo que encolerizó al rey Faruk. Por este motivo, el monarca despojó en 1950 de los derechos reales, ingresos y títulos a sus seres queridos, lo que les dejó con una cierta inseguridad.
RUINA Y TRAGEDIAS
Todo se complicó cuando Ghali hizo una serie de nefastas inversiones por las que su familia y la ex reina Nazli lo perdieron casi todo. Por si esto no había sido suficiente, el régimen de Nasser confiscó todos los bienes de Ghali y mandó al destierro a Faruk, que falleció en Italia en 1965. Con él se extinguió la monarquía egipcia. Debido a sus acuciantes problemas económicos, Nazli se vio obligada a subastar sus joyas en Soheby's -con la gargantilla obtuvo 140.000 dólares- pero la cantidad obtenida no era suficiente para mantener el tren de vida que había llevado.
En María Platería
observamos estas historias en la que grandes fortunas desaparecen pero sus joyas se mantienen en el tiempo para contar las historias de sus dueños verdaderos y aun a pesar de sus tragedias las joyas perduran
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