Historias person Por: Maria del Carmen Contreras

Las Tiaras mas importantes de la historia

Las Tiaras mas importantes de la historia

Cuáles son las tiaras olvidadas de la familia real británica: de la de rosas de Strathmore a la de aguamarinas

Todas las tiaras y joyas de la corona de familia real inglesa que han lucido en todo tipo de actos oficiales, y que a día de hoy no hemos vuelto a ver.


A todas nos encantan estas joyas
A pesar del desfile de tiaras al que acostumbra la familia real inglesa en cenas y actos oficiales, existen numerosas diademas que no han vuelto a ver la luz desde hace décadas. El reinado de Carlos III puede ser la ocasión de recuperar algunas de estas exquisitas joyas, algunas de las cuales forman parte del «trousseau» real desde hace más de un siglo. Quizá las veamos pronto coronando a la reina Camila o a Kate Middleton. Estas son algunas de las más espectaculares.

La tiara de rosas de Strathmore

Esta joya de diamantes, plata y oro era una de las favoritas de la Reina Madre, que la recibió como regalo de boda de su padre, el conde de Strathmore. Solía llevarla al estilo de los años veinte, encajada sobre la frente. Cuando se convirtió en reina, la relegó al fondo de su joyero. No se ha visto en público desde hace más de cincuenta años y tampoco la ha lucido nadie que no fuera la Reina Madre. Cuando murió, en 2002, la heredó la reina Isabel II y, según los especialistas en joyas de la familia real, seguía en su poder cuando murió.

La tiara de Teck

Esta fastuosa pieza está formada por tres rosetones de diamantes y 20 diamantes en talla creciente. Fue creada a partir de varias joyas heredadas por la madre de la reina Mary, la princesa Adelaida, duquesa de Teck. Con el tiempo, pasó al joyero de la Reina Madre y, más tarde, al de la reina Isabel. No se ha vuelto a ver en público desde 1939, aunque, en cualquier momento, podría lucirla la reina Camila, porque es una de las tres tiaras que le pasó la reina Isabel, cuando se convirtió en duquesa de Cornualles, en 2005.

La tiara birmana de rubíes y diamantes

Esta tiara fue un encargo de la reina Isabel II al joyero Garrard en 1973. Está compuesta por 96 rubíes regalo del estado birmano con motivo de su matrimonio con el príncipe Felipe de Edimburgo. El regalo está lleno de simbolismo, porque los rubíes significan, en la cultura birmana, protección contra el mal y la enfermedad, en este caso 96 males.

El «bandeau» del zafiro de la reina Mary

Parece que la reina Mary compró esta joya en una subasta y no está claro de dónde procede. Destaca en ella un zafiro central rodeado de diamantes, que puede quitarse y remplazarse por otra piedra. La reina Isabel heredó la tiara tras la muerte de la reina Mary, pero habitualmente se la prestaba a su hermana, la princesa Margarita, que la lució en numerosas ocasiones, como una de sus favoritas. No ha sido lucida en público desde hace varias décadas y no se sabe con exactitud qué ha sido de ella. Destaca por la modernidad de su diseño y se ha dicho que fue elaborada en Rusia.

La tiara Kokoshnik de la reina Alejandra

Este diseño, que simulaba el de los tocados tradicionales rusos, estuvo muy de moda a finales del siglo XIX. Es una de las piezas presentes en casi todos los joyeros de las familias reales europeas. La reina Alexandra encargó esta pieza especial para conmemorar sus bodas de plata, en 1888, mientras era la princesa Gales.

El juego persa de turquesas de la princesa Margarita

Fue un regalo de la reina Madre a la princesa Margarita, obra de la joyería Garrard, elaborado con turquesas persas y diamantes. Ella lo había recibido de su suegro, el rey Jorge V. Incluye un conjunto de collar, pendientes tiara y broche. Desde la muerte de Margarita no ha vuelto a verse en público y no se sabe si está en manos de alguno de sus hijos o ha sido devuelto al joyero real, ya que no fue subastado con el resto de las joyas de Margarita en 2006. El conjunto perteneció originalmente a la reina Mary y era uno de los favoritos de Margarita.

La tiara de la gran duquesa Vladimir

Esta tiara ha permanecido, a lo largo de los años, como símbolo de una dinastía desaparecida. Perteneció originalmente a la Gran Duquesa Vladimir, tía del zar Nicolás II, asesinado por los bolcheviques en 1918. La joya se extravió durante la huida de la duquesa de San Petersburgo, pero fue recuperada, más tarde, por el servicio de inteligencia británico. La heredó su hija, la princesa Elena de Grecia y, posteriormente, fue comprada por la reina Mary. Cuando esta murió, la heredó la reina Isabel II, que la transformó de manera que pudiera lucirse con las perlas originales y con otras gemas, como esmeraldas.

La tiara de aguamarinas brasileñas

Es una de las tiaras más espectaculares de la colección de los Windsor. Fue un encargo de la reina Isabel II al joyero Garrard, para que diseñara las piezas centrales con aguamarinas brasileñas, en 1957. La reina había recibido como regalo un conjunto de collar y pendientes de aguamarinas y diamantes del presidente de Brasil por su coronación, en 1953 y la tiara fue la pieza que completó la «parure».

En María Platería

Con estas historias ve como la plata también se utilizaba mucho en sus creaciones , estas tiaras tan importantes por ejemplo y en la actualidad es cuando estamos viendo las creaciones tan maravillosas de nuestras joyas en plata llenas de vida y de color


un collar que dará que hablar
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